
El señor Jackson, Steven Spielberg y, claro está, James Cameron son quizá los mayores impulsores del cine en 3D del mundo. Que ellos tengan claro que esto es una revolución y no solo de aspecto mercantilístico (como sí puede pensarlo Jeffrey Katzenberg otro de los que aupan el 3D) me tranquiliza bastante. Pues lo entienden como lo que es: Una herramienta, no ya mejor o más moderna, sino distinta para contar historias.
A esto hay que añadirle lo que John Lasseter (jefe de Pixar) decía recientemente en una entrevista: Tanto el 3D como cualquier otro tipo de tecnología no son más un medio al servicio de la historia. Sin una buena historia y personajes de peso, no hay película.
A esto hay que añadirle lo que John Lasseter (jefe de Pixar) decía recientemente en una entrevista: Tanto el 3D como cualquier otro tipo de tecnología no son más un medio al servicio de la historia. Sin una buena historia y personajes de peso, no hay película.
Yo creo firmemente en Cameron y que será su película la que abra los ojos a los espectadores escépticos y, sobre todo, a los cineastas que no ven en el 3D la posibilidad de un nuevo medio para contar historias. Pueden ser historias distintas o las mismas de siempre, pero tendrán que estar contadas de otra manera. Y cuando digo otra manera, es OTRA manera. Todo lo aprendido no sirve para nada, el lenguaje cinematográfico que conocemos no funciona en 3D, con lo que hay que inventar uno nuevo. No todo va a estar en Avatar, dentro de 10 años nos pasará con la película de Cameron como con su primer Terminator, que se puede ver perfectamente, pero que tiene mucho de obsoleto. Pero eso pasa siempre con todo lo pionero, por el valor de aparecer sin precedentes similares, hace que los demás también avancen.
Los alumnos siempre terminan por superar al maestro.
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